jueves, 15 de mayo de 2008

Géneros y Formatos

Con frecuencia, estos dos conceptos —GÉNERO y FORMATO— se confunden, se intercambian, se enredan.
Vamos a intentar desenredarlos. La palabra GÉNERO tiene una raíz griega que significa “generación”, “origen”. Digamos que los géneros radiofónicos responden a las características “generales” de un programa.
La palabra FORMATO viene del vocablo latino “forma”. Los formatos son las figuras, los contornos, las estructuras en las que se vierten los contenidos.
Los GÉNEROS son los “modelos abstractos”. Y los FORMATOS son los “moldes concretos” de realización.
Aclarado esto, clasifiquemos la producción radiofónica. Para hacerlo, recordemos aquello de EMISOR-MENSAJE-RECEPTOR.

Este esquema nos sirve para ordenar los GÉNEROS desde tres perspectivas:

1) SEGÚN EL MODO DE PRODUCCIÓN DE LOS MENSAJES

Aquí aparecen los tres grandes géneros de la radiodifusión, la clasificación más común de los programas que transmitimos:

DRAMÁTICO
GÉNERO PERIODÍSTICO
MUSICAL

2) SEGÚN LA INTENCIÓN DEL EMISOR

Los objetivos de los productores dan lugar a un segundo ámbito de géneros:

INFORMATIVO
EDUCATIVO
ENTRETENIMIENTO
GÉNERO PARTICIPATIVO
CULTURAL
RELIGIOSO
MOVILIZACIÓN SOCIAL
PUBLICITARIO
ETC

En esta casilla tenemos tantos géneros como intenciones queramos plantearnos. No son excluyentes, de manera que un mismo programa puede tener finalidades educativas y de entretenimiento. La finalidad publicitaria se relaciona, naturalmente, con el aspecto lucrativo de las cuñas o los espacios vendidos.

3) SEGÚN LA SEGMENTACIÓN DE LOS DESTINATARIOS

Tomando en cuenta los públicos a los que prioritariamente se dirige un programa, podemos hablar de:

INFANTIL
JUVENIL
FEMENINO
GÉNERO DE TERCERA EDAD
CAMPESINO
URBANO
SINDICAL
ETC

Y tantos otros destinatarios y destinatarias que definimos como nuestro público objetivo, tomando en cuenta la edad, el sector social, el género, la lengua. Es el “target” de nuestro programa.

En estas tres casillas podemos clasificar prácticamente toda la producción radiofónica. Tomemos, por ejemplo, una cuña cantada para vender desinfectantes. En cuanto a su finalidad, pertenece al género publicitario. Según la modalidad del mensaje es musical (jingle). Y se dirige, principalmente, al público femenino. Un cuento puede pertenecer al género educativo por su finalidad, dramático por su elaboración e infantil por sus destinatarios. ¿Un noticiero agrícola? Educativo, periodístico y campesino. ¿Un hit parade? Entretenimiento, musical, juvenil. Y así, atendiendo a esta triple perspectiva, podemos ordenar nuestras producciones.

Fuente: López V., J. Manual urgente para radialistas
apasionados
. P. imprenta: Quito (Ecuador). 1997.